COVID-19 no discrimina, pero nuestras sociedades sí: Unicef

La pandemia de coronavirus ha afectado a todos en el planeta, pero no nos está afectando a todos por igual. En demasiados países, su origen étnico, su color o su riqueza pueden aumentar sus probabilidades de sufrir las consecuencias. Por ejemplo, en los Estados Unidos, los afroamericanos representan el 13 por ciento de la población, pero aproximadamente una cuarta parte de las muertes por COVID-19, y tienen casi cuatro veces más probabilidades de morir por COVID-19 en comparación con los blancos.

En todo el mundo, quienes han estado trabajando en primera línea, los trabajadores esenciales, los que provienen de minorías étnicas y los pobres y desfavorecidos ya corren un riesgo desproporcionado. Tienen más probabilidades de contraer la enfermedad porque están más expuestos y es menos probable que tengan acceso a la atención y el tratamiento. Esto nos pone a todos en riesgo. Rico o pobre, si tu vecino está enfermo, tú puedes enfermarte. Esta crisis no terminará para nadie hasta que la terminemos para todos.

¿Qué hacer?

Debemos garantizar que todos los niños tengan la oportunidad de contribuir a la sociedad y que ningún niño se quede atrás, independientemente de su género, raza, etnia o religión. Necesitamos un compromiso renovado para abordar la desigualdad y la discriminación. Como dijo el Secretario General Guterres este año, no solo necesitamos una nueva generación de políticas de protección social, sino que debemos abordar la discriminación profundamente arraigada por motivos de género, raza o etnia a través de programas y políticas específicas.

Demasiados niños no pueden acceder a los servicios básicos que damos por sentado. Por ejemplo, el agua limpia y el jabón son componentes básicos para prevenir la propagación del COVID-19 y otras enfermedades. Innovaciones como estaciones portátiles de lavado de manos, operadas con un pedal para evitar el contacto de las manos con otras superficies, se han implementado en mercados, centros de salud y escuelas en Ecuador y otros países para proteger a los niños de virus y bacterias.

Las protecciones sociales, como las transferencias de efectivo, pueden ser una herramienta crucial no solo para ayudar a las familias a mantenerse a flote a corto plazo, sino también para combatir la desigualdad de manera más amplia, brindando apoyo para enviar a los niños a la escuela y los centros de salud, para comprar alimentos nutritivos y reducir el trabajo infantil.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *